CO2gress Gateway Towers: rascacielos que reducen el CO2 en Chicago

Dic
21
2012

El mundo está cambiando. La globalización, la acelerada urbanización, el cambio climático y los nuevos modelos demográficos traen consigo novedosas tendencias que están modificando nuestro entorno tal y como lo conocíamos.

CO2ngress-Gateway (http://www.ctbuh.org)

Según el último Informe de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Urbanos, las ciudades suponen un 40-70% de los gases de efecto invernadero expulsados a la atmósfera. Estos datos ponen de manifiesto la importancia de adaptar las infraestructuras urbanas hacia tecnología más sostenible y eficiente con el entorno.

Chicago es consciente de este hecho y ha comenzado a desarrollar edificios que puedan ofrecer las máximas garantías con el menor impacto en la naturaleza. En un intento por reducir las emisiones de CO2 producidas por los vehículos que circulan por la autopista Eisenhower de Chicago, se han propuesto varias alternativas urbanas entre las que destaca el rascacielos cubierto de algas que reduce CO2 de la atmósfera.

Desarrollado por el Illinois Institute of Technology, el proyecto CO2gress Gateway Towers propone la división de las Torres mediante un sistema de filtración del dióxido de carbono y otros contaminantes del aire.

Pensado para aumentar la concienciación y mejorar la salud pública de Chicago, CO2ngress Gateway Towers tiene la capacidad de absorber las emisiones de CO2 procedentes de los vehículos que pasan a su alrededor gracias a las algas que crecen en el edificio.

Además, las algas ayudan con el procesamiento de biocombustibles que, posteriormente, servirán como carburante para los coches ecológicos de sus huéspedes.

La estructura del edificio está desarrollada de la siguiente manera:

•    Dos torres inclinadas en la parte superior para crear la sensación de una puerta de enlace en la ciudad.

•    Un puente que une ambos torreones y que contiene un restaurante público con vistas a los edificios vecinos.

•    En la entrada, zonas peatonales ajardinadas y, en el techo de las torres, depuradores de carbono que capturan los gases contaminantes atmosféricos. Estos depuradores son el primer paso en el procesamiento de biocombustible.

Las fachadas de las torres son dobles lo que ayuda a reducir el ruido del tráfico y ofrece balcones cerrados a sus huéspedes. Además, presenta una ventilación natural cruzada entre los diferentes pisos del edificio.

Por otro lado, la forma irregular de las torres crea un espacio dividido en dos por su ascensor central. Estas zonas son utilizadas como terrazas comunes para los residentes y están rodeadas por tubos de cultivo de algas. Así se consigue que crezcan, capturen el CO2 y reduzcan la polución de los cielos de Chicago.

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