Reducir las emisiones para frenar el efecto invernadero

Jul
3
2013

El dióxido de carbono (CO2) es un gas de efecto invernadero y uno de los principales agentes que controlan el clima en la Tierra. Aunque se produce naturalmente, también es emitido cuando se queman combustibles fósiles (como carbón, petróleo o gas) con el fin de producir energía. Debido a las crecientes emisiones causadas por el hombre, los niveles de CO2 en la atmósfera han estado continuamente en aumento durante varias décadas.

Las emisiones totales de CO2 ascienden un 1,4% en 2012 alcanzando un récord de 31,6 millones de toneladas. Y, por primera vez en la historia, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera ha superado las 400 partes por millón. Según los expertos, la última vez que los niveles estaban tan altos fue hace más de 2,5 millones de años. Se prevé que, cuando se alcancen los 550 ppmv, el sistema climático se desestabilizará hasta puntos de no retorno.

Estos altos niveles de CO2 son los responsables de que la temperatura del planeta haya crecido 0,7 grados y estemos viviendo el verano más caluroso de la historia. Se espera que, a finales de este siglo, se produzcan un incremento de entre 2 y 4ºC. Este hecho podría traer consecuencias devastadoras como sequías, propagación de enfermedades, extinción de especies, deshielos o inundaciones.

Aún estamos a tiempo de frenar el incremento de la temperatura global. Para ello, es necesario adoptar una serie de medidas para reducir las emisiones contaminantes como:

•    Impulsar el uso de energías renovables para obtener energía limpia.

•    La separación, almacenamiento y uso del CO2 como fuente de energía no contaminante.

•    Invertir en tecnología eficiente que reduzca el consumo en edificios para que se emita menos CO2.

•    Apostar por medios de transporte híbridos o eléctricos más eficientes y sostenibles con el entorno.

•    Soluciones para la industria que disminuyan el consumo y permitan un control óptimo de las instalaciones para mejorar los rendimientos con menos emisiones.

El World Energy Outlook 2012 de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) afirma que todos los países que consumen gran cantidad de energía han presentado planes ambiciosos para mejorar en esta materia:

•    China tiene como objetivo reducir un 16% la intensidad energética para 2015.

•    Estados Unidos ha adoptado nuevas normas para el ahorro de combustible.

•    La Unión Europea se ha comprometido a recortar un 20% su demanda energética de 2020.

•    Japón pretende disminuir un 10% el consumo de electricidad de aquí a 2030.

La AIE estima que, si se toman enserio sus planes, la intensidad energética (la cantidad de energía necesaria para producir un punto de Producto Interior Bruto suplementario) podría reducirse un 1,8% anual. De este modo, se alcanzarían las tres cuartas partes de los objetivos planteados para el ahorro energético.

La eficiencia energética es lo que ofrece el mayor potencial para mejorar la seguridad en el suministro y disminuir las emisiones de dióxido de carbono. En concreto, las nuevas tecnologías recortarían la intensidad energética  en dos tercios para 2050. Además, el uso de fuentes renovables es fundamental para reducir el consumo de combustibles fósiles.

 

Siemens Energy

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